Layla Martínez relata la vida de un padre y una madre que decidieron vivir de puertas para adentro. De un momento a otro, organizaron cada acto, cada gesto de los integrantes del hogar en un meticuloso reglamento que, según ellos, los protegería.
Este relato forma parte de la antología Las formas de la memoria, que conmemora el vigésimo aniversario de Almadía y reivindica la idea de que una editorial es un punto de encuentro.
La antología surgió cuando Almadía invitó a algunas de las escritoras más representativas del sello, y de la literatura contemporánea en general, a reflexionar sobre esos momentos que recuerdan que el tiempo ha pasado, que nosotros y quienes nos rodean ya no somos las mismas, y que vale la pena bailar, brindar, llorar, festejar (o todas a la vez) por eso mismo. El resultado es un compendio que plasma la diversidad de aproximaciones hacia el avance de la vida, a la manera en que usamos el lenguaje para reflexionar en compañía sobre el misterioso flujo del tiempo.
