Todos conocemos a alguien que murió solo.
Y tal vez todavía no sepamos cómo aprender a vivir con eso.
Esta es la historia de Santiago, un hombre marcado por la culpa de haber dejado morir solo a su padre. Años más tarde, vuelve a la casa de su infancia. Lo acompañan Esperanza, una mujer atravesada por sus propias heridas, y doña Ángeles, una vecina singular que lleva consigo la sabiduría que dan los años… y también secretos que guardó en silencio.
Entre las paredes de esa casa se ocultan verdades que nunca se dijeron y recuerdos que aún arden. Pero también hay ternura, humanidad y la oportunidad de reconciliarse con el pasado.
Me llamo Soledad no pretende consolar, sino ponerte frente a ese espejo que solemos evitar. Es una historia que te envuelve por dentro: por lo que cuenta y por la manera en que lo hace. Habla de lazos familiares, de secretos que esperan salir a la luz y de ese viaje interior que, tarde o temprano, todos debemos emprender.
Si alguna vez te has sentido solo… este libro es para ti.
