Ciencia, mujeres y divulgación científica constituyen el entramado de este texto. La autora las reconduce al lugar al que pertenecen, la ciencia, a la que deberíamos todos tener acceso si es que queremos realmente entendernos y entender el mundo que nos rodea. Este episodio está dedicado a Mary Anning, paleontóloga cuyos méritos demuestran que también en los campos de la geología y la paleontología existen figuras femeninas representativas. De hecho, el trabajo desarrollado por esta inglesa del siglo XIX merece quedar registrado en las páginas de la historia, pues esta recolectora de fósiles no solo descubrió y recuperó los primeros esqueletos completos del ictiosaurio y el plesiosaurio, sino que en el ejercicio de su labor contribuyó a demostrar que era posible estudiar la historia de los seres orgánicos a través de los vestigios hallados en los fósiles, generando con ello una de las discusiones más importantes dentro del ámbito científico de la época: la evolución y la extinción de las especies. En una galería del Museo Británico de Historia Natural de Londres, donde comparte crédito con otros prestigiosos científicos, existe un retrato suyo y se muestran varios de sus hallazgos.
