Ciencia, mujeres y divulgación científica constituyen el entramado de este texto. La autora las reconduce al lugar al que pertenecen, la ciencia, a la que deberíamos todos tener acceso si es que queremos realmente entendernos y entender el mundo que nos rodea. Este episodio está dedicado a Maria Mitchell, considerada la primera astrónoma estadounidense, fue una verdadera pionera de la ciencia profesional del siglo XIX. El florecimiento de la primera científica norteamericana dio origen a una larga y distinguida línea de mujeres de ciencia que trabajaron dentro de los límites de las universidades femeninas, y esa tradición continuó hasta bien entrado el siglo XX. Esto, que bien podemos llamar "el efecto Mitchell", permite afirmar que la significativa trayectoria que marcan la vida y el trabajo de Maria deja tras de sí una estela de luz que alumbra hoy día el camino de todas las mujeres que se aventuran por el territorio de la ciencia.
