El guardia civil Ángel Murillo ha desaparecido. Sin avisar, sin despedirse y, lo peor, sin justificar el servicio. Su compañero Veiga, que pensaba tener un día tranquilo de cafés y controles rutinarios, se ve de pronto investigando un caso que huele raro... y no precisamente a gasolina barata.
En su búsqueda, irá acumulando más preguntas que res-puestas, y personajes tan raros que merecerían un museo propio: un ermitaño obsesionado con señales extraterres-tres, una camarera que lo sabe todo (y si no, lo improvisa), una rubia de peluca que aparece y desaparece como agente doble y un coche lleno de supuestos senderistas sospechosamente rusos.
A cada paso, Veiga se adentra más en el misterioso valle del Denar, donde las carreteras son estrechas, las montañas enormes y el sentido común... opcional. Entre teorías delirantes, humor de patrulla y una investigación que se le va de las manos, descubrirá que encontrar a Murillo quiza no sea lo más difícil, sino sobrevivir a todo lo que se cruza por el camino.
Un thriller rural con alma gamberra, personajes inolvidables y una sospecha constante: hay secretos que no quieren ser encontrados.
