Ciencia, mujeres y divulgación científica constituyen el entramado de este texto. La autora las reconduce al lugar al que pertenecen, la ciencia, a la que deberíamos todos tener acceso si es que queremos realmente entendernos y entender el mundo que nos rodea. Este episodio está dedicado a Jane Marcet. A principios del siglo XIX apareció en Inglaterra un texto anónimo cuyo título, "Conversaciones sobre química", llamó de inmediato la atención del público. El texto pronto se convirtió en un éxito editorial, y aunque el nombre de la autora no apareció sino hasta la treceava edición, ambos -texto y autora- estaban desde ese momento llamados a hacer historia. En efecto, Jane Marcet, reconocida de inmediato como una competente estudiosa de las ciencias, lograba con su libro dotar a la cultura científica de una obra singular en la que de manera clara y amena se dedicaba a explicar los principios de la química. Se trataba de una obra de divulgación cuya pretensión no era otra que la de poner al alcance de la mayoría los nuevos descubrimientos suscitados en ese campo de la ciencia.
