Una niña pide pan. Tiene hambre, tiene miedo. Lo que recibe a cambio es la brutalidad de un padre y el silencio de un barrio que prefirió mirar hacia otro lado.
Esta novela, inspirada en hechos reales, reconstruye la corta vida de Agustina y el infierno que la rodeaba: violencia, pobreza, indiferencia. Pero también rescata la memoria de quienes todavía creen que contar su historia es una forma de justicia.
Susana Breska Sisterna nos invita a mirar lo que tantos quisieron ignorar: cómo la indiferencia social, la pobreza y el machismo permiten que el horror se instale en los hogares.
Agustina no es solo una víctima: es un nombre, una voz que nos obliga a mirar donde no queremos mirar y nos recuerda que ante la barbarie no hay neutralidad posible.
