Ciencia, mujeres y divulgación científica constituyen el entramado de este texto. La autora las reconduce al lugar al que pertenecen, la ciencia, a la que deberíamos todos tener acceso si es que queremos realmente entendernos y entender el mundo que nos rodea. Este episodio está dedicado a Elizabeth Fulhame. La huella que los singulares pasos que Elizabeth Fulhame dejó marcados en el territorio de la química quedan testimoniados en su libro, único sobreviviente del desastre historiográfico -que en general ha condenado el trabajo científico de las mujeres a la invisibilidad- y que en lo particular por poco terminó borrando su nombre de la historia. Pero, por fortuna, su Ensayo sobre la combustión ha quedado como testimonio irrefutable de su existencia y de su trabajo científico. El Ensayo sobre la combustión sirvió para proporcionarle una reputación entre los químicos de su tiempo.
