A través de la ventana, Irene Bauch observa que la nueva inquilina del edificio de enfrente, posee la misma réplica de una cuadro de Amadeo Modigliani, que ella heredó de su padre. A partir de ese momento, Irene entra en una especie de mundo paralelo, donde se mezclan fantasía, nostalgia y un viaje a su interior.
