La vida de Apolinar transcurre en dos etapas decisivas de la historia de España, durante la primera mitad del siglo XX. Es un muchacho cuando Alfonso XIII abandona España, tras la proclamación de la Segunda República. El final de una adolescencia vivida en la España sureña le conduce hasta el cumplimiento del Servicio Militar. Es entonces cuando le sorprende el alzamiento, en territorio controlado por el Bando Sublevado. Lo que para él y otros muchos hubiera supuesto una vía de escape al campesinado, dio paso a un periplo de inesperadas y turbulentas vivencias durante la Guerra Civil y, posteriormente, en su caso, las derivadas de su participación como divisionario en la Segunda Guerra Mundial. Los avatares de la vida le llevan desde Extremadura y Andalucía hasta las proximidades de Leningrado. Krasni Bor representará un antes y un después. Su regreso a España le comportará mucho más que el reencuentro. Algo de él permaneció para siempre en la estepa rusa.
